
La tecnología GPS (sistema de posicionamiento global) emplea información de satélites para localizar cada ubicación. Un receptor calcula la distancia a los satélites GPS en función del tiempo que tarda la señal en llegar hasta ellos, y utiliza esta información para calcular las ubicaciones. Pero el A-GPS (GPS asistido) va un paso más allá, ya que usa la información de las redes de telefonía móvil para encontrar los satélites más cercanos con mayor rapidez. Así encuentras tu ubicación más rápido que con un GPS corriente.
Además de A-GPS, iPhone incluye una tecnología de localización que no se encuentra en ningún otro teléfono móvil actual: emplea señales de satélites GPS, puntos Wi-Fi y torres celulares para obtener tu ubicación con la máxima precisión y rapidez. De este modo, si estás en un lugar cerrado (sin línea de visión clara con un satélite GPS), iPhone te encuentra mediante Wi-Fi, y si no tienes cobertura Wi-Fi, se sirve de torres celulares. iPhone muestra un marcador en un círculo, cuyo tamaño indica la precisión del cálculo de la ubicación. Cuanto más pequeño es el círculo, mayor es la precisión.
El programa Mapas de iPhone 3G aprovecha la tecnología GPS para ayudarte a llegar del punto A al punto B. Encuentra una ubicación, obtén indicaciones y sigue tu progreso en una ruta resaltada con el seguimiento en vivo por GPS.
iPhone transmite la información de ubicación obtenida por GPS a las aplicaciones integradas y a otros programas disponibles en el App Store. Por ejemplo, sacas una foto con la cámara e iPhone le añade etiquetas de localización geográfica. De este modo, cuando compartes tus fotos en Internet, tus amigos y familiares pueden ver dónde sacaste cada fotografía. Además, en el App Store puedes comprar aplicaciones que hacen uso de la tecnología GPS, como localizadores de amigos y guías interactivas de ciudades.
El GPS de iPhone se activa y desactiva automáticamente cuando lo necesitas, así que no reduce la duración de la batería.
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